Sam se encontraba en las escaleras del porche de Elena. Se encontraba preocupado por ella, en la mañana se encontraba diferente, como si no fuera ella, sin pensárselo dos veces había intentado animarla con sus tonterías, pero no surtieron ningún efecto, su mirada tan fría como el hielo se mantuvo en sus oscuros ojos negros
La decisión de encontrarse esperando a que saliera no le causaba un buen presentimiento, sin entender por que y de una manera incomprensible estaba seguro de que su reacción no seria lo mejor para él.
La puerta se abrió lentamente, Elena salió despacio, en silencio, se sentó junto a Sam, con la mirada perdida, el pelo negro se encontraba recogido en una coleta, no se había maquillado, pero su belleza seguía resaltando, solo un pequeño detalle no encajaba, la luz de sus ojos que la iluminaba en cada momento de felicidad no se encontraba, y a Sam le dolía el saber que no se encontraba bien. Los consejos recibidos durante el día no le convencieron.
"Déjala en paz, ya se le pasara."
Era algo que su interior no le dejaba admitir," ¿dejar que se hunda cada vez mas y mas en su interior?"
"Lo siento pero no puedo hacerlo, la quiero demasiado para que eso pase."
Sam se acerco más a ella, acercando sus labios para besarla, Elana se aparto unos centímetros, aumentando la distancia que les separaba, impidiendo que sus labios rozaran su mejilla, Sam cerro los ojos para soportar el dolor.
- Hola, ¿qué tal estas?- Sam se esforzaba por mantener una sonrisa.
- Bien- Elena mantenía la mirada en el vacío- ¿Qué es lo que quieres Sam?
- Me apetecía saber como estas y si te pasa algo.
- estoy bien, y tranquilo que no me pasa nada.
- Perdóname si no te creo, pero eso no es lo que dice tu expresión.
- Te e dicho que no me pasa nada, enserio déjame en paz.
- Solo me preocupo por ti...
Sam acerco su mano para acariciarla, Elena se aparto nuevamente, como si el roce con su piel la abrasara.
Se levantó bruscamente, su expresión era mas seria de lo habitual.
- !Si te digo que no pasa nada, es por que no pasa nada! y no quiero ser borde pero me agobias, me pones de los nervios cada vez que me insistes con tus estupideces, solo olvídate, necesito estar tranquila.- subió los es escalones y la puerta se cerró con un portazo detrás de Sam.
Se quedo unos minutos sentado, digiriendo lo que acababa de escuchar, le dolía y mucho, una presión en su pecho se acentuaba, y la intensidad aumentaba con cada recuerdo de las palabras de Elena, fue el recuerdo de su mirada, con ese ápice de desprecio, lo que logro que una lagrima empezara a recorrer su rostro.
Elena se sentó frente al espejo de su cuarto, comenzó a darse cuenta de lo que acababa de suceder, no había sido su intención ser tan borde con Sam, ella sabía perfectamente todo lo que sentía y que todas sus palabras de hace unos minutos le lastiman. Se sentía muy culpable.
Un golpe contra su ventana la asusto, después se sucedieron más golpes insistentes contra la ventana. Elena se levantó enfadada de la silla y se apresuro a abrir la ventana, con intenciones de gritar a cualquiera que estuviera molestándola de aquella manera. Justo bajo su ventana se encontraba Sam, la miraba con sus ojos llorosos, pero con una determinación aparente.
-" Me da igual cuantos muros levantes ante mi, los derribo todos, no me importa lo borde que estés conmigo, me duele, es cierto pero lo olvido e intento hacer que ese sentimiento que esta en ti, causa de que seas borde, desaparezca para convertirlo en algo bueno. Lo que necesites, sea lo que sea siempre me tienes aquí , por que eres lo mas importante que existe y !TE QUIERO!"
Una sonrisa comenzó a dibujarse en el rostro de Elena, no se lo podía creer , pero ahí estaba él,, dispuesto a luchar siempre por ella.
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