miércoles, 25 de abril de 2012

Rechazo

Nicolas se encontraba en el porche, frente a aquella puerta blanca con el número tres, sin atreverse a llamar, los nervios empezaban a aflorar, pero no podía dejar que le vencieran, habia tardado tanto tiempo en conseguirlo... Pero ahí se encontraba, con un simple oso de peluche en la mano. No era un oso corriente, hacia diez años que no se fabricaban y Barbara siempre deseó uno. No importo remover cielo y tierra, ni el importe económico, lo tenia y solo deseaba que la hiciera sonreír una vez mas.
Su puño golpeo contra la madera de la puerta en un golpe seco. La puerta se abrió, mostrando la figura esbelta de Barbara, con su largo cabello negro suelto y esos ojos marrones, de una gran intensidad, que concordaban con el bronceado de su piel y esa expresión serena, como si nada la importara, era tan encantadora que Nicolas nunca pudo resistirse a ella desde el primer día que la conoció.
- Buenas tardes señorita, ¿podría quitarle  cinco minutos de su tiempo? - la sonrisa se encontraba dibujada en sus labios, ya estaba echo no había vuelta atrás.
Barbara no respondió, se acerco lentamente, rozando sus labios, para apartarse de una forma juguetona.
- Tengo algo para ti.
- ¿De que se Trata?
  Nicolas le mostró el peluche, no estaba seguro de su reacción, la verdad los segundo se le estaban haciendo eternos esperando su reacción, y suplicaba no haberse confundido.
- No puede ser, ¿de verdad es para mi?, muchas gracias no tendrías que haberlo hecho.
  Barbara no podía contenerse de la emoción, con un impulso acelerado abrazó a Nicolas quedando el peluche entre medias de los dos.
- No agradezcas, quería tener un detalle contigo, por que te quiero y eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
- No sera para tanto.
- Te aseguro que si.
  Barbara se separo bruscamente, su expresión era diferente, la ilusión que la abarcaba hace unos segundos ya no estaba, seriedad era lo único que se apreciaba. Un escalofrío recorrió la espalda de Nicolas.
- No me merezco esto, ni tu tampoco.
- Ahora no entiendo nada, ¿ qué dices?
- Lo que tu sientes, no puede ser. Por que no puedo corresponderte, por que el tiempo que pasamos juntos, es todo una farsa, creó que nuca e llegado a sentir nada por ti, solo era el sentimiento de tener a alguien cerca, nada mas.
- ...
- Lo siento mucho, no quería causarte ningún daño- Barbara se acerco y le dio un beso en la mejilla. Nicolas se encontraba quieto, solo respiraba tranquilamente, con la mirada fija en un punto de la nada.- Toma, no puedo aceptar tu regalo. Adiós.
  Barbara le entrego el oso de peluche, al ver que Nicolas seguía perdido en la nada cerro la puerta tras de si. Nicolas se quedo solo en el porche, oscuridad era lo único que sentía y un gran vació que empezaba a extenderse. las lagrimas empezaron a brotar lentamente en sus ojos, para no poder cesar, el dolor iba creciendo como una enfermedad en su interior, destruyendo poco a poco cada rayo de luz que encontraba a su paso.
Nicolas dejó el peluche apoyado en la puerta, dio media vuelta emprendiendo el camino hacia el abismo.



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