martes, 9 de octubre de 2012

No puedo pedirte que te quedes...

La respiración era entre cortada, Samuel apoyó la palma de la mano contra el cristal de la ventana, ante sus ojos un avión pasaba lentamente. Las lágrimas afloraban en sus ojos oscuros, ya no se escuchaba el ajetreo del aeropuerto. Había llegado tarde, Caroline había embarcado en dirección a un futuro mejor.
  Las ultimas palabras que se cruzaron no fueron de despedida, ni las miradas complices, había desaparecido sin perdonarle. Samuel no quería perderla, pero no podía pedirla que se quedara, decirla que la quería con todas sus fuerzas y simplemente que sin ella su vida carecía de sentido, por que era una gran oportunidad para ella, un viaje a cambiar el mundo con su sonrisa a todos lados.
  Solo le quedaba la esperanza de que mientras mirase por la ventana de su asiento en el avión, pensara en el, como el amigo que siempre había sido y la persona que mas la quería. En lo mas profundo de su ser deseaba que le echara tanto de menos como el a ella.
  La marca de su mano se quedo grabada en el cristal. El avión había desaparecido...

No hay comentarios:

Publicar un comentario