Andaba perdido, por aquel sendero sumido en las sombras, sin ver el frente, oculto tras la bruma.
Mi alma hecha añicos, cada pedazo destruido y reducido a polvo, un corazón inexistente...
Pero apareció esa luz entre las sombras, esa personalidad tan dura y aquella sonrisa que soñaba con darlo todo. Ella a conseguido sacarme de aquel pozo sin fondo sin llegar a tomar tierra. Ha reconstruido, uno a uno, esos pedazos de alma rotos.
El miedo me invade, miedo a pasarlo mal otra vez, a que el daño sea intenso, miedo a estropear aquel ser tan lleno de luz, pero, "Quien no arriesga no gana".
Y es cuando no lo piensas, aceleras, sin que nadie te detenga y saltas de cabeza, esperando que la caída sea suave, sientes que lo sera, porque justo al final esta ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario