El cuerpo de Cristian sobre voló el cuarto, estrellándose contra el armario y como un objeto inerte, dándose de bruces contra el suelo.
Cristian observo como la figura imponente de su padre se daba media vuelta en dirección a su madre, que temblaba incansable, llorando mientras contemplaba como el hombre al que amaba se había convertido en un demonio.
El primer golpe resonó en la habitación con una nota aguda. Cristian cerro los ojos mientras las lagrimas recorrían sus suaves mejillas. Los puñetazos se acentuaban con mas intensidad, el rostro de su madre se iba desfigurando con cada golpe, las lagrimas eran sustituidas por sangre, ya no le quedaba aliento para pedir piedad a un alma oscura sin escrúpulos.
"No lo entiendo, ¿por qué se enfada? ¿por qué no deja de golpear a mama? no hemos hecho nada, solo bebí un poco de coca cola de la botella, fue solo un trago, es culpa mía, mama esta sufriendo por mi culpa..."
Cristian no podía soportarlo, ver a su madre así, las lagrimas no cesaban y el sentimiento de culpa era tan grande en un niño de a penas 6 años.
Su padre se incorporo y la sombra que producía su figura se cernió sobre Cristian, sabía lo que le esperaba, lo esperaba, aterrado, en aquel rincón de su cuarto.

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