Jeremy sintió el roce lento de los dedos de Bea sobre su palma, las lágrimas recorrían sus mejillas y todo sucedía a cámara lenta. No hubo beso de despedida, solo una mirada triste y el ondular de su pelo en el viento, antes de que su figura desapareciera tras la puerta.
No había que perder un minuto, no importaba lo que hubiera dicho, o el acto que produjo esa expresión en su cara, pero Jeremy no podía soportar verla así. Aferro el manillar de la bici y comenzó a pedalear con fuerza, es verdad a lo mejor no conseguía solucionarlo, pero si podía ser capaz de sacarle una sonrisa, solo quería verla feliz.
La Bici, derrapo sobre el terreno arenoso, enfrente de un árbol, sobre el que Jeremy comenzó a trepar hasta alcanzar una de las ramas mas altas, cuyas hojas poseían unas flores rosas de un color intenso. Arranco un par de ellas y salto del árbol. Depositó las flores dentro de su botella de agua y se puso en marcha de regreso a casa de Bea.
Bea se encontraba tumbada en la cama, observando el techo, necesitaba tranquilizarse nada mas. Unos golpes en la ventana la sobresaltaron, eran las tres de la madrugada y no quería tener problemas con algún borracho de debajo de su ventana. Levantó la persiana y abrió la ventana, en una botella de coca cola, rellena de agua, se encontraban unas flores rosas, y en la calle no había rastro de vida alguna.
Bea no pudo mas que sonreír, no hay un detalle mejor en todo el mundo.

escribes estupendamente! ojala alguna vez alguien tenga un detalle así conmigo... aunque viviendo en la ciudad es difícil que alguien escale para llamar a mi ventana, no? :D
ResponderEliminarun beso me encanta! ;)
bueno aunque no sea un detalle asi a lo mejor puede ser otro mas especial, muchas gracias XD
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