Mientras disfrutaba tranquilamente del paisaje tras la ventada del despacho de su padre, analizaba una por una, cada situación resuelta.
Tras miles de intentos su hermana gozaba de una tarde en el parque con su padre, desde el divorcio, nunca tenia tiempo para ella. Todas las noches contemplaba como con sus diminutos dedos acariciaba la foto de aquella figura paternal que echaba en falta. Pero estaba hecho, solo fueron necesarias miles de discusiones.
Su mejor amiga se encontraba viviendo en su piso, esperando su regreso. tras duros esfuerzos había logrado sacarla de una relación enfermiza que a cada segundo que pasaba la mataba por dentro, ahora estaba bien, volvía a ser ella.
La chica a la que amaba, seguía un camino diferente al suyo. Se alegraba, por fin era feliz enteramente, desde el mismo instante que sus miradas se encontraron, su mayor deseo era aquel.
Todos sus cometidos se habían cumplido, ahora lo entendía, no necesitaban nada mas de él. Junto a varias personas gracias a su mera intervención eran felices, y cuando desapareciera otras lo lograrían.
Los cristales arañaron su rostro al quebrarse. Su cuerpo se precipitaba al vacío, en una fracción de segundo todo había terminado.
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