Los gritos comenzaban a oírse tras la puerta con mas intensidad. Fil introdujo apresuradamente la llave en la cerradura. Sin perder un segundo le quitó la correa al perro y siguió el pasillo hasta el cuarto. Su padre gritaba, con la mano alzada, irritado a su madre, tirada en el suelo, con el labio partido, reflejando el temor en sus ojos.
Fil agarro del hombro a su padre, apartándole de un empujón y seguidamente asestándole un golpe en la barbilla que lo desestabilizo por unos segundos. El perro comenzó a ladrar, mientras Fil decididamente le asestaba otro puñetazo en la cara. Su padre paro el tercer golpe y con una fuerza descomunal le golpeó en la boca del estomago. Fil comenzó a dar profundas bocanadas en busca de aíre, pero su padre no le dio tiempo a descansar, con un fuerte golpe en la mejilla le derribo al suelo. El perro salto en su defensa ladrando, pero aquel hombre convertido en un animal lo aparto de una patada, seguidamente agarro a fil del cuello de su camiseta, ignorando los gritos de suplica de su mujer, y comenzó golpes, uno a uno, cada vez mas fuerte. Fil se encontraba aturdido, sin poder defenderse, sentía como los huesos de la nariz se le rompían, y las fuerzas desvanecían.
Pasados unos minutos su padre le soltó, salio tras la puerta del cuarto, y escucho como se cerraba la que daba a la calle. Fil se medio incorporo como pudo, limpiándose a duras penas la sangre de la cara, cogió entre los brazos a su perro y en un rincón del cuarto le acarició para tranquilizarlo...
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