Sonreía ilusionada mientras en la mitad de un folio en blanco, escribía su deseo y tu la contemplabas. Hacia cuestión de minutos era tuya, y en cuestión de minutos estaba en los brazos de otro. Alguien que en realidad solo la utilizaría para...
La punta de tu pluma comenzó a rozar el papel, escribiendo tu deseo, nada egoísta, formado por una frase muy simple.
"Que sea feliz en todo momento, por que ella es lo mas especial."
Dejando que las llamas consumieran el papel lentamente y las cenizas se disiparan con el viento, tu deseo desaparecía lentamente, aparentemente cumplido.
Ahora no te dirige ni la palabra, perdiste las tardes con esa persona.
¿Un deseo perdido?
Si de verdad es feliz, no creas eso.

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