lunes, 25 de febrero de 2013

Dejando que las letras fluyan...

Se sentó frente al papel, con pluma en mano y un millar de ideas recorriéndole la mente, en un barullo incontrolado, sus ojos borrosos no distinguían el blanco del papel, causa de la acumulación de lágrimas que afloraban a cada segundo, dejando huella en el folio de la mesa.
El alcohol comenzaba a hacer mella en su organismo, atenuando su percepción, anulando su sistema motor, pero incapaz de hacer desaparecer los recuerdos, sin poder apagar el dolor que comenzaba a sentir con mas agudeza.
  Era perfectamente consciente de el estado en el que se encontraba.
Los recuerdos cesaron su marcha, comenzando a pasar lentamente por su mente, uno a uno, siendo capaz de analizarlos. Cada instante, el sentir de una caricia, el rozar de los labios... Sentir el tacto al rozar una piel externa, su sonrisa, ver como todo se detenía a su alrededor, imposible de olvidar.
  Cada experiencia recordada volvía a repetirse con la misma intensidad, destrozándole aun mas por dentro con cada disputa, fantasmas del pasado que le acosaban sin tregua, mas insistentes que antes.
La pluma comenzó a deslizarse sobre el papel, dibujando tramos largos, violentos. Las lágrimas causaban borrones de tinta negra. No importaba se estaba expresando. Lo esta volviendo a vivir, con cada letra.
  Dicen que en el estado de embriaguez nuestra mente se activa de alguna forma. Puede que esos recuerdos tan vivos fueran causa del alcohol, pero no importaba, necesitaba plasmar esa historia, sentir que fue real...
Marcas que perduraran en el tiempo, borrosas por lágrimas cargadas de sentimientos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario